No cabe duda que desde la antigüedad los productos
mediterráneos han sido muy apreciados por todos los visitantes
que a nuestra región han llegado a lo largo de la historia,
de ellos habría que destacar los más representativos
que no son otros que el vino y el aceite de oliva, y que siempre
han constituido la base de nuestra vasta cultura y la bandera de
una forma de ser, de vivir y de expresarse.
El vino es de hecho seguramente uno de nuestros mejores embajadores
y el mejor intérprete para alguien que quiera conocer de
cerca el país o región que visita.
El acto de catar parece que ha sido tradicionalmente propio de
las regiones donde el vino se ha producido de un modo más
importante, sobre todo por la extensión del cultivo de viñas.
Empezaremos por el aprendizaje de la degustación y el cultivo
de la memoria sensorial para llegar a unos descubrimientos inesperados...
y así cuando escuchemos al sabihondo de turno hablar de vino
como si fuera un experto nosotros podremos dedicarle otros piropos
antes de sacrificar esa botellita de vino.
Parece que el terreno ya está preparado y comenzaremos con
las circunsatancias ambientales, acto que debe preceder al sacrifio
del vino.
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